viernes, 5 de agosto de 2011

l'essència del deliri


Mai hagués pensat que paraules teves em faria mal. Bueno, sent sincer amb mi mateix, ja se que no és el primer cop que succeeix, però tot i estar davant de l’evidencia, vaig intentar negar la realitat i continuar creient que no eres més que un amic especial.


He jugat a ser jo mateix sempre, sense importar-me el que poguessis pensar. He sigut jo mateix en tant que he escoltat, comprès i donat resposta a totes les inquietuds de forma natural i despreocupada. No he sigut jo mateix en quant m’he cregut impermeable als teus sentiments. He caminat sobre una fina línia amb un abisme vertiginós amb la plena seguretat de que mai cauria. Y he continuat caminant per aquesta fina línia sense adonar-me’n de que ja havia caigut. Ja era sota la màxima caiguda del terraplè.


Ara des de sota, comprenc que no hi ha un espai per a mi allà baix. He de caminar per sortir. Al cap i a la fi, sempre he sabut que sota aquell abisme, no hi cabia. Ara sé que continuaré en aquell abisme, veient-lo des de dalt, però allunyat d’aquella terrible caiguda. Recaiguda que m’obligaria a separar-me d’aquell espai del que fa ja algun temps que estic encantat.


Els deliris d’alguna diva del soul anglès, van fer el seu particular show i van aconseguir despullar-me de tot el que hem cobria. Amagant les vertaderes emocions que neixen front a tu.


Així doncs, estirat al llit de l’hotel, amb la musica alta, deixo de mirar el sostre, m’aixeco, i miro per la finestra. Les paraules continuen allà, la platja ja fosca, no distingeix entre mar i cel, i jo, torno a encendre una cigarreta pensant que les paraules que mes dolen, son les boniques. Paraules d’un noi il·lusionat, paraules d’un noi enlluernat.

No són més que les petites coses de la vida que giren, giren i giren. Així, sense parar-se’n res, gaudim el dia a dia com ens ve de gust gaudir-lo.


lunes, 4 de julio de 2011

Helados


Al final su razón superó a mis credos. Él aseguraba que en esta vida, todo era complejo. Cualquier detalle, por pequeño e insignificante que pueda ser, conlleva una gran intríngulis. Y yo, incrédulo, le aseguraba una y otra vez que todo era más fácil de lo que parecía…

En mi espalda, el cansancio pesaba como el plomo, pero al llegar a casa, calcé los rollers y recorrí algunos kilómetros. Allí, compré dos helados de su sabor preferido y sin que él – el otro él – supiese nada, me planté bajo su balcón para compensarle el mal rato que se originó. Ahí se desató lo que a día de hoy, se me escapa. Entre nosotros, simplemente queda el silencio. Incomodo y doloroso.

Puse las ganas, el empeño, la dulzura y toda mi buena intención, pero al subirme a su coche, los motivos se volvieron inexistentes… las ganas cambiaron sus intenciones, el empeño marchó con ellas, la dulzura de volatilizó cual alcohol sobre el asfalto. ¿Y la buena intención? Marchó cabizbaja al no tenerla en consideración…

Tras la larga hora de espera en aquel banco bajo su casa, y los breves momentos de charla, los helados, derretidos, se fueron intactos a la basura…


Me esforcé en intentar hacer las cosas bien pero simplemente conseguí no saber más de ti… pues respeto que no te apetezca hablarme, pero no lo entiendo… se me escapa, mi intención, siempre fue, hacerte sonreír…

martes, 28 de junio de 2011

Trasmitir

sentí todo - y a la vez - nada


Intenté que mis palabras iluminasen tus ojos y los volviesen brillantes. Que tu piel se erizara con cada emoción que intento trasmitirte. Que la sonrisa no desapreciara y que las horas, se comportasen como segundos, como críos que no dejan de correr impasibles ante el reloj. Como el añoro del contacto, habitual, impersonal pero cercano. Como el anhelo de más y más de lo que no prefieres. Como el alivio de las 2, de las 7 o de las 10.


Y caminando por el sendero de la casualidad, habiendo desechado cualquier encuentro tras búsqueda, apuesto, tiro los dados, pero no alcanzo ver nítidamente que números salieron. No alcanzo a ver si gané, o si sigo perdiendo en este absurdo juego que algunos llaman vida.


Jugando a ser gatos que no se quieren dormir, las estrellas inamovibles yacen parpellejant sobre el oscuro exterior que aguarda los secretos que ayer nos susurraba el viento. Mientras jugábamos a ser humanos en estas habitaciones grises.


Y como de costumbre, vuelvo a desnudar mi sentimiento y te repito una y otra vez que me gustas... Que me gustas! Y callado, le grito al mundo, que quiero hacerte sonreír... Quiero ser capaz de hacerte feliz. Quiero enseñarte como veo el mundo, y aprender de ti. Que tus palabras me ericen la piel dejando atras cualquier duda o preocupación, cualquier cosa absurda que pueda hacerte sentir por un momento infeliz. Quiero que las sombras que a veces nos inundan, no sean más que un triste e inofensivo reflejo en algún lugar... Los días de verano, las tardes a la sombra, los granos de arena, y el cloro de las piscinas, los viajes en tren, los helados compartidos, las noches de agosto, el saber que quieres y no tener qué hacer mas que estar contigo. En definitiva, compartir algo más que una amistad...


Entonces, al bajar la vista y mirar hacia ti, lo he visto. He visto que he vuelto a perder en este absurdo juego al que algunos llaman vida... y al que hoy bautizo como dolor...

martes, 21 de junio de 2011

Como tú para mi



Como el mar y la arena; el cielo y la tierra; la sonrisa y sonrojo; los colores y el papel; las emociones y el cosquilleo en el estomago… Como la gravedad y el deseo de despegar…
Releer, recordar, emocionarte y sonrojarte… Ves como aquellas tardes de invierno en el banco, como aquellos paseos interminables por el rio, como aquellas confidencias a pleno grito, como aquellas carcajadas se alejaron… Y el poeta aún se pregunta dónde se fueron… Y corre con todas sus fuerzas hacía ellas, las quiere atrapar, ¡las quiere!, las añora… Y sin darse por vencido, seguirá corriendo, seguirá escribiendo palabras que citan al recuerdo.
No las va a dejar pasar… Quiere volver a sentarse en ese banco, con sus pipas, con el atardecer, todos y cada uno de los días. Hablar de todo y de nada a la vez.

Porque siempre ha sabido que al igual que el pintor a su paleta, el escritor a su pluma, y el fotógrafo a su cámara, yo te necesito para ser yo.

Mi chica pop

lunes, 20 de junio de 2011

Time



El tiempo susurra en los vientos las incertezas que conducen a la espera. Una mañana te levantas y descubres que las flores, resignadas de esperar la nueva primavera, dejan caer sus pétalos ardientes al más hondo e incierto infinito. Infinito lugar dulce donde no yace el sentimiento. Infinito donde se ahogan las palabras.
Y callado, incapaz de pronunciar nada, me limito a contemplar el lugar. Sentado sobre aquellos viejos bloques de roca que impasibles escucharon como el tiempo les susurraba las incertezas de la espera. Mientras tanto, ves como impasible, la ciudad sigue moviéndose. Mientras me veo quieto.

jueves, 2 de junio de 2011

Transparente


Escondidos tus ojos bajo una careta de princesa… No llores, el verano que viene volverá a haber verbena. (Ü)


Mientras tanto, queda el verano. Árido, cálido, anaranjado y seco. Carente de gélidas aguas que fluyen el sentimiento y las emociones en los momentos entre tu y yo. Dibujas sonrisas en tu cara camuflando el insufrible dolor. Respiras, le miras, y vuelves a sonreír. Iluso de él… Caricias y besos carentes de sentido y emoción. Sonrisas vacías y miradas ausentes denotan falta de afecto, de-conexión. Incapaz de sonrojarte te abraza y cree hacerte sentir especial. ¡Bah!

Mientras tanto, desde la vista del ajeno, el objetivo y el externo, aquel que critica y parece que nunca alaga, las cosas se ven del negro más opaco o del más transparente cristal.

Podría ver las emociones fluyendo en color, si no fuesen inexistente. Cual alegría irradio

sábado, 28 de mayo de 2011

Fuegos artificiales


Muéstrame los colores, las sombras y los rincones que esconden tus quejidos. Aquellos que le susurran levemente a mis sentidos… Que vuelvan los madelmans que hacen slalom por mi cuello, aquellos momentos, de buscar y no querer encontrar el bus… sí eso, el bus.

Me sonrojan los colores, las emociones y las sensaciones que despiertan tus caricias en mi piel. Tu dedo con mi dedo cuando juntamos nuestras manos. Los abrazos que paran los momentos. Has parado el carrusel, puedes detener el tiempo.

Y sí, sé que es poco el tiempo. Escasos los encuentros. Pero también sé que no eres nadie.. que no eres cualquiera.. hoy sé que eres esa sombra translucida.

Bienvenido a mi

martes, 17 de mayo de 2011

Sombras



Bienvenida sombra traslucida. Curiosa silueta que asoma la cabeza por mi puerta. Avanza inquietante y siéntate junto a mi. No te conozco, pero este soy yo. Ahora por favor, apaga las luces, no soporto que me vean llorar. Sé quién eres y a la vez eres desconocido. Te voy a contar el qué.

A menudo me esfuerzo. Miro las cosas sin el cristal emocional. Procuro de sentir cada una de las palabras, cada gota de lluvia y cada rayo de sol. Dibujo monstruos en el aire para ver como se esfuman sin dejar rastro. Y así, intento disfrutar de las pequeñas joyas ocultas de la vida. Simplemente mirando al mar, me evado.

Aislado en mi, me esfumo.

Ahora que ya sabes quién soy, dejo que te vayas, para regresar cuando estés preparado. Cuando quieras dejar de ser silueta y quieras ser persona, bienvenido. Te espero

Volaron las cenizas


Seis años después, vuelvo a ti, olvidando la absurda consideración de apartarte de mi tras el dolor. Y entonces, recoges el arma más poderosa que un día te di, el amor. Aquel que es capaz de crearte y de destruirte. Lo empuñas sin ningún tipo de consideración, sin tan solo fijarte en aquel primer beso, aquellas noches en horas frías frente al ordenador, las llamadas absurdas y los planes de vacaciones. Y amenazante te acercas a mi. No haces más que advertirme que no tendrás reparo en atacarme, que ya nada queda. Pero yo, ingenuo de mi, creo saber quien eres. Creo saber que no serias capaz de destruir a la persona que te ha querido. Y así, aguardo en mi posición intentando disuadir tu actitud con recuerdos de sonrisas y tardes de paseos. Al fin, cual asesino con su victima o cual San Jordi con su dragón, te limitas a usar tu arma y destruirme.

Agonizando los últimos suspiros te sacias diciéndome que no te importa que lo que me dices me duela. Que no te importa que esté sufriendo. Y que ahora, soy problema.

Adiós Dani, adiós canción sin emoción...

...ahora me permito el lujo de observar tu pelo raro y creo que fumas demasiado...