martes, 23 de noviembre de 2010

La llamada

El tiempo en esta habitación me sabe a vino… Suena el teléfono. Estirado en mi cama, a oscuras y con la persiana bajada no me quiero mover. Me limito a evadirme de este mundo… “dedico demasiado a imaginar que estás conmigo. Y el teléfono sigue sonando. ¿Quién será? Bah, qué más da, seguro que no es nada importante. Entonces, vuelvo a cerrar los ojos para continuar por el camino que me conduce a otro mundo. Durante un instante, todo se detiene. Acabo de darme cuenta, de que el hecho de que esa llamada no pueda ser nada importante me preocupa.

Me preocupa porque sé que no estás detrás de esa llamada, porque sé que quiero verte, y que no me llamarás para quedar, porque sé que las emociones se dejan guardadas en alguna taquilla de la universidad. Porque sé que la injusta vida no me deja disfrutar día a día de las emociones y sensaciones que aporta conocer a alguien interesante. Desde el cosquilleo en el estomago, hasta esa extraña sensación que me recorre cuando te beso antes de que te vayas.

No hay manera de que vuelva ese miércoles, tengo la sal entre los ojos mojados. Quiero que sepas que eres el culpable de que hoy me sienta extrañamente bien, de que hoy me - ¿Diga?

2 comentarios:

Alba dijo...

Se'm posa la pell de gallina al llegir-te... aquesta entrada m'agrada especialment.

I... crec que sobra dir-ho, però no et deixis perdre coses importants per altres que, segurament, no valen la pena. Potser et sembla que sí, però si t'ho planteges bé, segur que aprendràs a valorar el que tens al costat, que ets un noi afortunat :) (també els que t' envolten, per conèixer-te)

A

Estela dijo...

Tocate las narices, que seas de ciencias y escribas mucho mejor que cualquiera de letras, que asco me das (L)

Una palabra: PRECIOSO!

Te quiero mi Daniel! ^^